En esta localidad los postres son sagrados. Para adoctrinar a todo el mundo y contagiar este amor infinito por lo gocho, montamos un pop-up de Kaiku Begetal en el que te podías hacer tu propio yogur con cosas.
Pero no todo iba a ser mover el bigote. Con esa acción pudimos añadir todos los detallitos del mundo para que la experiencia fuera deliciosa.